lunes, 30 de noviembre de 2015

¡ME ENCANTAS!




Últimamente me sorprendo repitiendo, muy a menudo, a lo largo del día, esta expresión...¡Me encantas!
Cuando el corazón necesita expresar recupera del diccionario aquellas palabras olvidadas por falta de uso; aquellas que, en el bagaje personal, ocupan el fondo del cajón de la memoria allí depositadas cual juguetes en el desván del recuerdo.
Y de repente, reaparecen como por arte de magia, en todo su esplendor; con un brillo que desvela, con una fuerza que desmonta.
En mi "deformación profesional" cuando utilizo en demasía una palabra, me gusta investigar sobre su etimología, posibles significados y demás, para comprobar que diga exactamente lo que quiero expresar.

Y este es el caso de "encantar"

Encantar: Es un verbo que procede del latín incantare y que posee varios significados. Por un lado significa "recitar o cantar una fórmula mágica o hechizo contra uno o para uno. Obrar por arte de magia; hechizar.", pero también  "Cautivar la atención de alguien por medio de atractivos naturales. Gustar mucho de algo o de alguien".

Y es que, me gusta comprobar que todos los significados se ajustan a lo que, en este momento vivo cuando a alguien le digo "me encantas".

Si, porque el que me encantas eres tú... y yo me dejo encantar.

Me encantas ...porque me hechizas, porque cautivas mi atención, porque  me gustas como eres...
Me encantas ...con tus atenciones, con tu sinceridad, con tu inteligencia,  con tu sentido del humor...
Me encantas ...por lo que dices, por lo que hablas, por lo que sientes, por lo que callas, por lo que insinúas, por lo que demuestras, ... y también por lo que no demuestras...
Me encantas ...cuando te enfadas, cuando te ríes, cuando me sorprendes, cuando te entristeces, cuando me animas, cuando juegas, cuando trabajas, cuando me mimas...
Me encantas ...a pesar de la distancia, de los silencios prolongados, de los inconvenientes, de los muros, de las incomprensiones, de las imposibilidades...
Me encantas ...aunque el tiempo no juegue a favor nuestro, aunque el viento frío apague la llama, aunque la presencia sea un sueño y la ausencia prolongada...
En fin...
Me encantas ...como el mago que utiliza su poder hechizador para acercarme cada día más a ti.
¡Si, me encantas, corazón!

viernes, 27 de noviembre de 2015

Pois logo... presumamos como galegos!!!


¿Onde está logo a intelixencia, a beleza, a bondade? ¡Non podo menos que atopala na cotidianidade da nosa vida!!! ¡PRESUMAMOS COMO GALEGOS!

viernes, 6 de noviembre de 2015

En el día de Todos los Santos


¡Hoy hay fiesta grande en el cielo!
 ¿Grande?  … ¡¡¡Muy grande!!!
… pero, ¿Qué se celebra?
… Pues … ¡¡¡Nada especial!!!!

En el cielo siempre estamos de fiesta, es nuestro estado natural. La fiesta.

Algunos pueden pensar que aquí no existen problemas, que todos somos unos “happy flower”,  que siempre vamos con los dos dedos levantados en señal de victoria o de paz, que vestimos túnicas largas de vistosos colores o nos desplazamos por el espacio cuando movemos las alas que algunos otros nos dibujan a la espalda … en fin, ¡y ya el colmo de los colmos!! Algunos hasta piensan que presumimos de una especie de arito dorado que nos nace de la parte de atrás del cuello y nos rodea  la cabeza.

¡¡¡Nada más lejos de la realidad!!!

El cielo es aquel lugar que tu construyes estés donde estés, pase lo que pase, sean las circunstancias que sean, … porque no podemos esperar a que los demás nos lo den hecho… tenemos que construirlo nosotros mismos y ofrecérselo a los demás.

Hoy hay fiesta grande en el cielo, porque el cielo está en mi corazón, … y rebosa alegría, felicidad, armonía, pasión… nada ni nadie puede apagar las luces de fiesta, nada ni nadie puede bajar el volumen de la música, nada ni nadie puede desafinar en su canto, nada ni nadie desacompasa en su ritmo,  porque en mi cielo caben todos, como sean, da igual, todos los que queremos  un lugar donde ser felices.


Hoy, en el cielo, en mi corazón, hay fiesta grande!!!, ¡¡¡como todos los días de la vida!!!

lunes, 8 de junio de 2015

El secreto de su vida


Un año más aquí está de nuevo el final del curso escolar. Últimos días de colegio, con sus respectivas prisas, los últimos exámenes, calificaciones, documentos varios por rellenar.... Se cierra un año académico más. También algún episodio de la vida más.... Pero hoy no quiero hablar de capítulos cerrados, sino, de alguno que está sin acabar de cerrar, porque, sencillamente, no sé escribir el final. Episodios inconclusos de la vida a los que volvemos  en la imaginación una y otra vez pensando cuál puede ser la mejor manera de poner el punto y aparte y pasar a otra página nueva.

En el libro de mi vida he intentado, por costumbre, cerrar un capítulo para comenzar otro nuevo. Pero no siempre lo he conseguido y, por desgracia, es a esos capítulos que vuelvo cuando, por descuido, dejo que el viento juguetón de la nostalgia proceda con su baile envolvente a través de las páginas a medio escribir.

Y hoy es, precisamente, uno de esos días. Quizá sea el calor del verano que se aproxima, quizá las fechas destacadas que están por llegar, quizá sea yo misma que, pasado un tiempo que creía prudencial para no recaer en la nostalgia del amor perdido, abro decididamente el libro por esas páginas sin concluir... y me encuentro, ... cara a cara.... de nuevo ..... con el dolor de antaño.

Ahí está, mirándome fijamente esperando mi reacción... pero el tiempo pasa.... y una se acostumbra a vivir con el dolor adormecido: dolor por un amor no correspondido, dolor por las lágrimas no derramadas, por las palabras dichas y también, ¿por qué no? por las no dichas. Dolor por los silencios reprochosos,  por el tiempo gris que amodorra la vida... y el sentimiento. Dolor por la dureza de corazón que no es otra cosa que el escudo férreo que protege de nuevas heridas... dos veces si... tres... ¡ya no!

Pero hoy me dispongo a cerrar ese capítulo... necesito seguir avanzando... y, a veces, los finales, si no se pueden vivir.... hay que imaginarlos, soñarlos, inventarlos...

"Un rayo de luz se asomaba con toda su fuerza por la rendija de la persiana de la habitación... había dormido profundamente, se sentía descansada, alegremente viva por primera vez desde hacía mucho tiempo... de pronto recordó... ¿había sido un sueño?... Extraño, rara vez recordaba lo que soñaba y, ...los sueños que recordaba eran los que se cumplían,  aquellos relacionados con el dolor, el sufrimiento, …, el desamor... demasiado bonito para ser verdad... pero, en todo caso, valía la pena recordarlo porque lo había sentido  tan real... un beso sobre su mejilla derecha, un beso tierno, silencioso, cálido... un beso “de puntillas, para no hacer ruido”, … un beso lleno de amor....
Alejandra ¡te estás volviendo loca! -pensó-, a estas alturas de tu vida y … pensando en estas cosas... sabes que en tu vida ya no hay cabida para las fantasías... la puerta está cerrada, recuerda, tú misma has decidido blindarla hace años.... ¡Vuelve!, vuelve a la realidad, al presente, al día a día, al trabajo, a las relaciones sin compromiso... esa es tu vida, Alejandra, no te engañes...
Mira el reloj... ¡las siete menos diez!!!, ¡Horror!!! llego tarde al trabajo!!!!, No puede ser!!!...
Alejandra salta de la cama a la misma velocidad de la luz, entra en la ducha y ya tomándose su primer café enciende la radio: “Ummmmm …y con Extreme llegamos a las 7 de la mañana de este hermoso sábado de primavera, 12 de junio... luce un sol radiante, la temperatura exterior es de 12 grados… “More than words” con esta hermosa canción  empezamos los próximos cuarenta y cinco minutos de música sin interrupción... ... atención, sube el volumen de tu radio y disfruta escuchando el amor...”
¿12 de junio? ¿sábado?.... mira el calendario..... efectivamente, era sábado... ¡Bien! no tenía que ir al trabajo... mejor, tenía el día libre...


Y la radio seguía sonando ... Saying I love you/ Is not the words I want to hear from you/ It's not that I want you/ Not to say, but if you only knew/ How easy it would be to show me how you feel/ More than words is all you have to do to make it real/ Then you wouldn't have to say that you love me/ Cos I'd already know. What would you do if my heart was torn in two. More than words to show you feel/ That your love for me is real/ What would you say if I took those words away/ Then you couldn't make things new/ Just by saying I love you

More than words/ Now I've tried to talk to you and make you understand/ All you have to do is close your eyes and just reach out your hands and touch me/ Hold me close don't ever let me go/ More than words is all I ever needed you to show/ Then you wouldn't have to say that you love me/ Cos I'd already know. What would you do if my heart was torn in two/ More than words to show you feel/ That your love for me is real/ What would you say if I took those words away/ Then you couldn't make things new/ Just by saying I love you/ More than words”

Termina la canción a la vez que una cálida lágrima se desliza por su mejilla... ha pasado el tiempo... pero no el suficiente.... todavía duele el recuerdo de lo intensamente vivido... todavía se pregunta por qué, por qué así, por qué entonces... preguntas que continúan sin respuesta. Ciertamente, no ha sido fácil superarlo... ¿cómo lo va a ser si era un sentimiento tan verdadero? Un sentimiento de aquellos que se van instalando poco a poco en la vida, sin darte cuenta pero que te embriagan  y te trasladan a vivir a las nubes. Habían pasado  5 años desde entonces, su vida había cambiado mucho, estaba centrada en su trabajo, no solo eso,  vivía para el trabajo. Le gustaba lo que hacía, tenía ilusión  y un mundo por delante con muchas puertas abiertas. Por un lado el mundo de la docencia. Había dejado la docencia activa, le habían ofrecido un puesto de directiva en una empresa multinacional que en su dimensión social tenía todo un proyecto educativo a desarrollar... había surgido de una sencilla y distendida conversación años atrás... y al final, se hizo realidad. Por otro lado, la empresa que había montado con su hermana Flavia funcionaba bastante mejor de lo que en un principio cabría esperar. Era una pequeña empresa relacionada con el papel, la tarjetería, la imprenta... “MyM”. Creaciones con papel. Era el sueño de ambas desde hacía años... montar la propia empresa.... cuando estaban juntas siempre acababan hablando de lo mismo... Al principio fue un poco difícil.... todos los comienzos son difíciles. Hoy está satisfecha del resultado. Tiene un nombre, y un espacio reconocido en el mundo empresarial, en el mundo del papel..... Papel, suena a pequeño, a fugaz, a fráfil.... pero no, ella era fuerte, tenaz, grande en su pequeñez. Y ese era su nuevo mundo.
Vivía sola, sí, pero no se sentía sola, su soledad seguía estando habitada... por su tú, ....ese que no olvidará jamás y al que querrá siempre, por el que llorará cuando escuche ciertas canciones, relea ciertos libros, escuche ciertas metáforas... visite lugares comunes... ese que, aunque le sigue queriendo tanto o más que entonces, no irá a reencontrar  jamás. La vida sigue y los caminos se distancian, el paso es distinto y los tiempos también... Esa era la decisión firme: “tranquilo, yo eso nunca te lo pediré”...” pero ¿sabes qué? Nunca te lo pediré porque si lo quieres dar, me lo darás tú, no hará falta que te lo pida yo”. Esta segunda parte es la que nunca llegó a decir.... y mil veces pensó.

Y ciertamente, ha aprendido a vivir con ello. No amargamente no, sino integrado completamente en su vida, en su día a día.... Ése es “EL SECRETO DE SU VIDA”.

domingo, 4 de enero de 2015

¡Soñemos como...!


CHICO: Sé que hoy es un día muy importante para vosotros, por eso, quiero contados lo que me pasó la semana pasada.
PELUQUERO: ¿Qué? ¿Cómo van las cosas?

CHICO: Pues no sé qué decirte... Parece que ... tenemos el optimismo sin entrenar... La vida debería venir con un manual de instrucciones.
CLIENTES: ¡Buenos días!
PELUQUERO: Pues aquí tienes a cuatro auténticos filósofos de la vida.
CLIENTE 3: Hombre... Lo nuestro tiene más de vida que de filosofía.
PELUQUERO: Ni  más ni menos que los maridos de las "¡Si llueve, que llueva!

CLIENTE 2: Somos famosos "consorte"
CLIENTE 1: Con suerte de tener las mujeres que tenemos.

CLIENTE 2: ¿Qué? ¿De bajonazo?
CLIENTE 1: ¿Cuántos años tienes?
CHICO: Veinticuatro.
CLIENTE 3: ¡Quién los pillase!
CLIENTE 1: Imagináis... ¿Volver a tener los veinte años?
CLIENTE 4: Pero sabiendo lo que sabemos
CLIENTE 2: Tienes razón, ¿eh? Porque la verdad... ser joven no es nada fácil...
CLIENTE 1: A veces crees que todo lo tuyo es malo y que lo de fuera siempre es mejor.
CLIENTE 3: Pero no te preocupes, porque llegará un momento en el que te darás cuenta de que no es así.

CLIENTE 1: Que no hay tiempos mejores que los tuyos...
CLIENTE 2: Y que no hay nada como estar rodeado de buena compañía.
CLIENTE 3: Niño, ¿Sois conscientes de todo lo que valéis?
CLIENTE 2: Está bien que queráis ayudar al planeta pero empezad ayudando en casa
CLIENTE 1: Y arriba ese ánimo que hay que dar ejemplo. Algún día tu serás el abuelo del que contarán anécdotas. Sintiéndose orgullosos.
CLIENTE 3: Algún día tu serás catedrático de esa auténtica universidad de la vida que es nuestra tierra
CLIENTE 2: Que a veces enseña cosas que te parecen normales, pero que hay que saberlas

CLIENTE 1: Como comer el marisco, que no es tan fácil... y bien que sabemos..
CLIENTE 2: Y cuando está subiendo o bajando...
CHICO: ¿La bolsa?
CLIENTE: ¡La marea!
CLIENTE 3: Y tener respuesta para todo,
NIÑO: ¿Cuánto vive un pulpo?
ABUELO: Lo que le dejen
CLIENTE 3: Y otras veces enseña asignaturas importantes y obligatorias.

CLIENTE 1: Como la prudencia, que para nosotros siempre es la madre de la ciencia.
CLIENTE 2: Y nuestra relación con la verdad. A los gallegos nos gustan las cosas de verdad. Por eso somos contundentes a la hora de afirmarla.
PELUQUERO: ¡Ahí has hablado!
CLIENTE 2: Y prudentes si no lo tenemos claro. Porque no es como hoy, que andan todos: "me gusta, no me gusta". Los gallegos necesitamos un Q.Q.Q.T.D.
CHICO: ¿Un qué?
CLIENTE 2: Un "qué quires que te diga"
CLIENTE 3: Pues a mi me gustaría tener a todos los jóvenes juntos y poder recordarles que antes o después tendrán que afrontar un hecho. El mundo depende de nuestros sueños. Y, a veces, para cumplirlos, no importa la edad que tengas, es necesario volver a empezar, volver a nacer. SOÑAR SIEMPRE SERÁ LA ASIGNATURA MÁS IMPORTANTE. Si queremos que pase algo, tenemos que soñarlo. Si queremos que pasen cosas nuevas, soñemos cosas nuevas. Porque en esta tierra, soñar es obligatorio. Así que, SOÑEMOS ... SOÑEMOS... ¡¡SOÑEMOS COMO GALLEGOS!!

CLIENTE 2: Siempre hacia adelante, que lo estás haciendo bien.
CLIENTE 1: Recuerda: Si hay que volver a nacer, se nace.

CHICO: Y así fue como descubrí que para conseguir nuestros sueños, los gallegos, de alguna forma, nacemos las veces que haga falta. Así que ya sabéis: ahora abrid bien lo ojos, acostumbraos a la luz y disfrutemos de lo más maravilloso que tenemos: la VIDA.
Vivamos como gallegos.
Para cumplir nuestros sueños, a veces es necesario volver a nacer y los gallegos nacemos... ¡las veces que haga falta!
Y si hay que volver a nacer, se nace.
¡Soñemos como galegos!

lunes, 10 de noviembre de 2014

EL LUBRICAN


Siempre que el atardecer me coloca frente a la ventana justo en el momento ese en el que se confunde la luz con las tinieblas, me quedo enmimismada, en un estado más allá del tiempo y del espacio y, en ese "enmimismamiento"  regresan a mi memoria algunos fragmentos de uno de los artículos que Antonio Gala recoge en su libro La Casa Sosegada que hace mucho leí y que dejó una profunda huella en mi recuerdo por cómo lo escribe, por lo que dice.
Lo transcribo y lo dedico a todos aquellos que, como yo, pueden llegar a casa cada tarde, y vivir momentos parecidos. Pero sobre todo, lo deseo para todas aquellas personas en las que el hogar dista  mucho de ser algo parecido.

"Es el lubricán: la hora en que se confunde el perro con el lobo, el lobo con el can. Anochece. Es hora de la tregua. Todo en la naturaleza se dispone al descanso. La luz que enfrenta a unos seres con otros ha cesado; ha cesado la lucha; sólo quiénes se desenvuelven en la noche se están incorporando. Los humanos, en las ciudades más o menos grandes, con sus coches a cuestas, con sus efímeras dichas o desdichas a cuestas, aún están de camino; pero es un camino de vuelta. El sol se dejó vencer sin excesiva resistencia; las nubes entre suaves reflejos, pueblan todavía el cielo de formas imprecisas. Quienes trabajaron fuera de sus casas vuelven a ellas. Una casa es el lugar donde a uno se le espera, o en donde uno espera, a esa hora apacible, las visitas más próximas.
Al acercarse, se adivinan encendidas las habitaciones. Todo está en orden. Los niños, si los hay, dentro de poco se retirarán. Un suspiro de calma llenará los pasillos, el cuarto de estar y se posará sobre la mesa del comedor dispuesta. En el rincón preferido, bajo la apaciguada luz de una pantalla, el sofá o el sillón ofrecerán sus brazos. La costumbre, con maternales manos de enfermera nos tocará la frente; nos despojará  de la chaqueta y del calzado; nos quitará las armas de la guerra de la que venimos... Anochece. Antes o después de cenar, se abre un momento para la reflexión, para la charla, para la honda mirada comprensiva. No discutamos; no gritemos, no nos arrebatemos el turno de la conversación; no nos apasionemos como si en ella nos fuera la vida. Cerremos los ojos y miremos. Miremos con intensidad, pero con paz. Quizá consigamos entonces escuchar una música. Una música compartida y solemne: es la canción de cada anochecer que solemos empeñarnos en desoír.
Fuera se ha quedado la agresividad y la competitividad que nos devora como un cáncer. Cerca sólo aparecen la intimidad, la certeza de algún pequeño goce, del sorprendente placer cotidiano, del habitual milagro de estar vivos que poco agradecemos, y el de estar (si es así) en compañía. Junto a nosotros los menudos valores que nadie se atrevería a cotizar en bolsa. Sobre todo, el acuerdo con uno mismo y el olvido, a veces tan difícil, de los recuerdos que el día ha provocado. Lejos, el virus del oro que enrigidece nuestras arterias y nos infarta el corazón y el de la palabra amenazadora. Dejémoslos fluir: ni el oro ni la palabra se inventaron para destruirnos, sino para vincularnos y embellecernos. Que no creen un mal poso en nosotros. Cuanto no sea esencial, cuanto no sea rotundamente nuestro (tanto que sin ello dejaríamos de ser quiénes somos) debe desaparecer a esta hora. Quédese el perfume, pero no la flor seca...
Abandonados, en confianza, sin testigos que testimonien mañana en contra nuestra, sólo entre los amigos por quiénes somos entendidos o con quienes podremos llegar siempre a entendernos. Ligeros, seguros, sacudidos los trabajos que nos agotan. Liberados, sin cuidarnos de almacenar para mañana; sin cargar con el abrumador peso de las cosas. Ágiles, es decir, alegres. Convencidos de que la verdadera seguridad es la aceptación de la inseguridad sobre la que nuestra vida se construye. Tranquilos y aliados. Porque, el ser humano no nació hiriente: sus facciones, sus extremidades, su cuerpo entero están redondeados para no herir; endurecidos sólo para defenderse de agresiones pequeñas. Se acopla un cuerpo a otro; se compenetra sin necesidad de penetrarse. Nada es dañino, ahora y aquí. Las batallas exteriores quedan fuera, con el golpe y con la palabra amarga. La palabra y el cuerpo se adaptarán, complacidos y placenteros, como se adapta la fuente a un río.
Aquí podrá hacerse todo lo que se sienta de verdad; cuanto se desee decir de verdad podrá ser dicho. No hay desprecios, no hay ofensas: en consecuencia, todo es bueno. Dentro del HOGAR, al anochecer, habitamos en el ojo del huracán. Persisten alrededor la ambición, las tormentas, las corrupciones, los duros fantasmas del día y de la noche; pero aquí hemos obtenido la serenidad. Una serenidad empapada de vida, que es movimiento interior: no quietud, no pasividad. De ahí que sea imprescindible, antes o después de cenar, antes o después de ver un poco la televisión o de leer un libro, reflexionar un rato, dar un momento gracias, detenerse a cambiar impresiones, a renovar las fuerzas, a beber un largo sorbo de agua limpia.
Se ha hecho el silencio. apenas percibimos las sonoras esquirlas de otras vidas...
Por fin se hizo el silencio. Por fin está la casa sosegada.

Deseo para todos que, al menos, al final de cada día... nuestra casa esté siempre sosegada, pacificada.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Y ahora... ¿hasta cuándo?


... y la respuesta queda en el aire desde el momento en que la pregunta misma se formula....
¿Pregunta retórica? ¿ansiosa de respuesta? ¿expectante? ¿provocadora? ¿ingenua? ¿inquisidora?...
En cualquier caso, pregunta que resuena en mi interior desde el momento en que se formuló y a la que no puedo dar respuesta... sencillamente eso... no puedo dar respuesta... porque no la tengo.

Hasta cuándo ¿qué? pregunto yo
Te refieres a ¿hasta cuándo la ausencia volverá a convertirse en el reino de  nuestras vidas? Quizá es que siempre ha sido así, ausencia interrumpida por pequeños instantes de presencia vividos con mayor o menor intensidad; 
o más bien te refieres a ¿hasta cuándo el silencio se instalará en el alma de nuestras conversaciones?, porque sí, hemos mantenido conversaciones superficiales o lo que yo llamo más bien, intercambios de información, muy lejos de convertirse en conversaciones profundas, de esas que van por dentro, de las que comunican el ser y no tanto el hacer de una persona ... pero esas, ....esas son muy difíciles de establecer.
Quizá te refieras con esta pregunta a la duración de una amistad, sería entonces formulada más o menos así: ¿Hasta cuándo pensaremos que somos amigos? Porque una cosa es pensarlo y otra, muy distinta, serlo... una amistad  se alimenta y se construye cada día, y es cosa de dos, en equilibrio, al 50%... Si se inclina la balanza y uno depende del otro, si se pierde el interés, si el otro ya no es importante en tu vida... entonces... la amistad muere, ...entonces... ¡llamémosle otra cosa!

Sin embargo... quiero leer más allá de las palabras... quiero estudiar el alfabeto del silencio,  quiero valorar la fuerza de los gestos, de las expresiones de tu rostro, de la hondura de tu mirada en la despedida... y la fuerza de tu mano al apretar mi brazo me  dice que quisieras prolongar ese momento y mantenerme un tiempo más a tu lado; y la tristeza de tus ojos me alertan de que todavía queda mucho por comunicar, sentimientos que no se pueden transmitir porque las palabras son insuficientes, porque el miedo actúa cual barrera impermeable y separadora; y el "¿hasta cuando?" que te atreves a pronunciar delata tu angustia ante la posibilidad de no volver a vernos jamás.

Lo sé, lo sé,  todo son divagaciones a partir de la pregunta: "Y ahora... ¿hasta cuándo?"

...  al fin y al cabo... DIVAGACIONES.