sábado, 18 de enero de 2014
Pero…. HIBERNAR no es INVERNAR
Hibernando…
Es la imagen que se proyecta en mi memoria en este tiempo del año. Atrás quedan las fiestas de Navidad, aún cercanas en el calendario pero, posiblemente ya lejanas en el recuerdo…Y es que, el pasado, pisado está, recorrido, ya no hay vuelta atrás. Ha sido la mía una Navidad bonita como ninguna, vivida en familia, aprovechando cada momento para absorber esas gotas de vida, destiladas cada día por algún miembro de la familia; siendo consciente de que ese tiempo no volverá.
Y, ciertamente, ese tiempo no volverá. Estamos en enero y como dice el refrán: "año nuevo, vida nueva"… No sé si siempre se cumple. Muchas veces, cuando hablamos de esto entre amigos o conocidos, dicen que eso es una tontería, que el año nuevo es un día más de la vida, que no hay nada especial, … para otros es el tiempo de "hacer mudanza" de cambiar cosas, de proponerse objetivos, de alcanzar retos, de esbozar un futuro mejor, más feliz. En cualquier caso, no quiero detenerme ahora en esta reflexión. No. Viviendo el día a día, cada momento, me detengo en el hoy, más aún, en el hoy literal, 18 de enero de 2014.
18 de enero. Enero, el primer mes del año tal y como marca el calendario, así que, ¡estamos en plena cuesta de enero! Una cuesta que para algunos es excesivamente empinada debido a los numerosos excesos cometidos durante las fiestas pasadas; para otros, más llevadera porque su sentido de la responsabilidad les ha permitido ser un poco más prudentes en todo; para los menos, ni la sienten ni la padecen, les resulta indiferente. Pero tampoco me gustaría quedarme hoy en la "cuesta de enero". Hoy no quiero subir cuestas, es más, no tengo necesidad de subirla, para mí, en mi vida, este enero no es de cuesta. Sin embargo sí es un enero de hibernación.
Hibernación sí, y explico por qué:
El invierno, según el ciclo natural de la naturaleza, de las estaciones, comienza el 21 de diciembre…. Culturalmente nos situamos en un tiempo pre-festivo por lo que no sé si mucha gente se da cuenta de la importancia del hecho. Sin embargo, en los meses de enero y febrero todos "sufrimos" el invierno, con sus extremas temperaturas, sus días pequeños y sus noches largas, sus cielos cubiertos amenazando lluvia o nieve, viento o tempestad, donde el sol tiene que pedir permiso para dejarse ver aunque solo sea durante un microinstante.
Enero, mes largo (31 días) y febrero (mes más corto, 28 ó 29, según los años) para mí son meses que invitan a la "recogida", a vivir "hacia dentro", a bajar la intensidad de nuestra actividad. Tiempo en el que el cuerpo entra en un estado de relajación tal que lleva a la somnolencia… y permite "soñar"… (¡Ay los sueños!!!, otro día hablaré de ellos). Tiempo de "aparente inactividad". Tiempo de aprovisionamiento, de acumulación de energía física, mental, intelectual, espiritual… ¿Eso es invernación o hibernación?
Según el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD-2005) invernar e hibernar guardan estrecha relación. Invernar alude a pasar el tiempo en un lugar. Cuando las tropas romanas quedaban inactivas durante el invierno se mantenían en sus hiberna (cuarteles de invierno). Hibernar, por su parte, significa pasar el invierno en letargo, en un estado de somnolencia e inactividad durante los meses de invierno.
Pues bien, si invernar es pasar el tiempo en un lugar e hibernar es pasar el tiempo en inactividad… entonces, no estoy hibernando, estoy ¡invernando!… Me resisto a aceptarlo y repaso una vez más… En invierno, paso la mayor parte del tiempo en un lugar, de acuerdo. Ese lugar no es un lugar cualquiera, es mi hogar, con todas la connotaciones del espacio-hogar. También hiberno porque mi actividad baja sí, pero además me mantengo en mi "hiberna" particular, mi "cuartel de invierno" cual si soldado romano se tratase. Y me resisto a pensar que los soldados romanos en sus hiberna permaneciesen totalmente inactivos… ¿no sería más bien que, bajo una aparente inactividad, estaban preparando su próxima batalla? Durmiendo bien, estudiando los movimientos y posiciones para el éxito, alimentándose adecuadamente, haciendo ejercicio físico, recordando a los suyos a través de misivas y mensajes de amor, dialogando con sus "prójimos" y fortaleciendo el trabajo en equipo, dejando tiempo y espacio para la reflexión y estudio personal… Me inclino a pensar que era así y no de otros manera.
Es verdad, no son lo mismo, invernar no es hibernar. Pero hoy, día 18 de enero de 2014, yo no estoy sólo invernando, sino que además, estoy hibernando… paso tiempo en un mismo lugar, ese lugar es mi "hiberna" particular y con aparente escasa actividad que me lleva en algunos momentos a una especie de somnolencia que me permite soñar … incluso, soñar despierta… y para mí es un tiempo especial, rico, fructífero, único.
Meses de invierno, tiempo no solo de invernación sino también de hibernación.
Y tú… ¿hibernas? Cuéntamelo. Recuerda, que el diálogo forma parte de las actividades que se realizan en los hiberna durante la invernación. ¡Ánimo! Te espero. ¿Te atreves?
En cualquier caso… ¡FELIZ HIBERNACIÓN!
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Tiempo de ESPERA
Sentada en la sala de espera de la estación de Chamartín, mientras espero a que salga mi tren, dedico este tiempo a uno de mis hobbies preferidos y que, últimamente, por el ajetreo de la vida y la rapidez de lo vivido, tengo tan en desuso… Y lo echo de menos… ¡Vaya si lo echo de menos!!!.
En lo primero que pienso en este "tiempo de espera" es en cuánto necesito estos momentos de reflexión, calma, soledad, diálogo conmigo misma y con Dios… Y me impongo mentalmente, como urgente, recuperarlos en la cotidianidad de mi vida…, no dejarme engullir por la velocidad del cronograma diario que enlaza mis quehaceres sin apenas darme cuenta y que no me permite gustar y degustar esos "microinstantes" de felicidad que cada día se nos regalan; por la inmediatez de los acontecimientos que me impiden pensar con una mínima lucidez y que pasan a mi lado sin que "pesen" en la conciencia y el corazón; por la prontitud de los sucesos, personales o no, que se encadenan uno tras otro sin dejar espacio a los sentimientos y las emociones…. Y me detengo… Y me pregunto… ¿Estoy experimentando algo así como la "fugacidad de la vida"? Noooo!!!!!! o, al menos, no lo quisiera desde el sentido negativo y pesimista!!!!.
Me gusta la vida, mejor, me encanta la vida… siempre lo repito y no me canso de ello ¡estoy enamorada de la vida!. Y eso mismo es lo que pretendo transmitir a todos aquellos que se tropiezan conmigo cada día, mis alumnos, mis compañeros de trabajo, esas personas anónimas que cada mañana y cada tarde al regresar a casa me tropiezo...
Y si, pienso que la vida nos sonríe siempre... sólo que, a veces, nos resulta difícil constatarlo porque, o bien somos nosotros los que le damos la espalda o bien ella se vuelve momentáneamente ocultándonos su sonrisa… pero es algo temporal, … si nos situamos en el ángulo correcto, ella siempre se gira y nos regala de nuevo su mejor sonrisa…
Eso creo. Eso he experimentado en mis años de vida. Eso vivo.
Y en mi "tiempo de espera" regreso a mis divagaciones, pienso una vez más en la espera, ese tiempo del "ya pero todavía no", y dos de mis neuronas establecen de nuevo la conexión. Pienso en el Adviento, en todo lo que me han enseñado sobre él cuando era niña, también todo lo que he aprendido posteriormente y, todo lo que, a su vez, intento yo transmitir desde mi fe "de un grano de mostaza".
Y reflexiono sobre el Misterio, … Dios mío ¡qué grande eres!!! Nada menos que todo un Dios, se enamora de la vida humana y decide hacerse hombre, mejor aún, NIÑO, indefenso, frágil, débil, necesitado… Y decide además, nacer en la pobreza de un establo sin más decoración que la paja por doquier que da alimento al ganado que cobija, y un pesebre que sirve de improvisada cuna, sin más calor que los ofrecidos por la respiración pausada y tranquila de una mula y un buey… pero con el amor infinito de un padre y una madre que desde la sencillez de sus vidas y la grandeza de su fe, viven por él y para él.
Si, hace mucho tiempo que Jesús habita mi corazón, pero cada año por esas fechas le pido que se quede de nuevo, que no me deje, que ilumine mi vida, que me permita, un año más, sentarme en un rinconcito de su pesebre, allí donde no moleste y pueda permanecer en silencio, adorándolo, admirándolo, contemplando su rostro de niño recién nacido,… sin más, … allí, en la oscuridad de la noche, contemplando su LUZ.
Y me digo: ¡Pues este año no va a ser menos!, con el corazón rebosante de agradecimiento allí estaré de nuevo adorando al DIOS-NIÑO que se hace HOMBRE.
La hora se acerca y el tren está pronto para salir. Fuera está plomizo y comienza a llover. Nos movemos. Comienza de nuevo el ritmo del diario vivir.
martes, 5 de noviembre de 2013
Se chove... que chova!
¡Ay!, lo siento mucho pero no me puedo resistir... desde que mi hermana pequeña me mandó el enlace no dejo de mirarlo porque me parece buenísimo. Quiero compartirlo con tod@s, sencillamente genial:
- E a vostede que lle poño hoxe?
- Nin moño nin melena, algo moderno.
- O de sempre.
- Dígoche que xa non se pode ler nada, todo son malas noticias... É que che amargan a vida!
- Se vos conto o que fixeron os meus netos... Un deles preguntoume se habería algún sitio en Galicia que non se nubrase nunca...
E outro dixo que coñecía o home máis sabio de Galicia... E alá foron.
Chegaron e, por suposto... era unha muller!
- Home!!
- E díxolles:
- "O único que non se nubra nunca en Galicia é a nosa alegría. Porque a nosa alegría vén da nosa forza, e a nosa forza vén da terra.
Os carballos e os acantilados fannos recios. Os ríos un pouco arrevesados. A choiva... creativos. E os seráns, sensibles e morriñentos.
- Tola de todo!... E non lles dixo nada?
- Díxolles, que hai algo na terra que nos axuda a tirar para adiante.
- E é verdade, sempre o fixemos. E en todo o mundo!
- E nunca deixamos que nos amargasen a vida!
- Isto é boísimo! Tedes que emitilo!
- Mira a miña nai, case cen anos, viviu de todo. E cada vez que tiña un problema dicía: "Traballemos moito pero gocemos moito".
Por iso non perdeu unha repichoca, eh?
- Hai que traballar e gozar con determinación, que somos galegos!!
- A nós ninguén nos amarga un plan!!
- Se imos á praia... imos á praia! Aínda que sexa con chaqueta! E se nos bañamos sempre dicimos:
- Está boísima!!!
- E se a cousa se pon fea.... Comida, merenda e cea!!!
- E se alguén se pon un pouco pochiño... cen visitas ó día, que non collen na habitación, e como novo!!!
- Como di o meu Paco: "Se non me preocupa viaxar no espazo, nunha bola enorme, a miles de quilómetros por segundo, entre meteoritos e lixo espacial, voume preocupar polo demais?"
- Que profundo!
- Aquí todos somos profundos, filla...
- Uns máis que outros...
- Tanta preocupación, tanta preocupación... - e a xente seguirá coñecéndose, namorándose... Seguirá abrazándose, quedando, rindo...
Porque os galegos sabemos-, que este é o mellor dous mil trece das nosas vidas...
- Non hai outro....
- E iso fainos gozar máis da vida, da xente, dos amigos... Así que saiamos aí fóra, gocemos de todo o que temos... E vivamos. Vivamos. Vivamos como galegos!!!
- Ai, como chove!
- A que está caendo!!
- Sabedes que vos digo? Que se chove... que chova!!!
- E a vostede que lle poño hoxe?
- Nin moño nin melena, algo moderno.
- O de sempre.
- Dígoche que xa non se pode ler nada, todo son malas noticias... É que che amargan a vida!
- Se vos conto o que fixeron os meus netos... Un deles preguntoume se habería algún sitio en Galicia que non se nubrase nunca...
E outro dixo que coñecía o home máis sabio de Galicia... E alá foron.
Chegaron e, por suposto... era unha muller!
- Home!!
- E díxolles:
- "O único que non se nubra nunca en Galicia é a nosa alegría. Porque a nosa alegría vén da nosa forza, e a nosa forza vén da terra.
Os carballos e os acantilados fannos recios. Os ríos un pouco arrevesados. A choiva... creativos. E os seráns, sensibles e morriñentos.
- Tola de todo!... E non lles dixo nada?
- Díxolles, que hai algo na terra que nos axuda a tirar para adiante.
- E é verdade, sempre o fixemos. E en todo o mundo!
- E nunca deixamos que nos amargasen a vida!
- Isto é boísimo! Tedes que emitilo!
- Mira a miña nai, case cen anos, viviu de todo. E cada vez que tiña un problema dicía: "Traballemos moito pero gocemos moito".
Por iso non perdeu unha repichoca, eh?
- Hai que traballar e gozar con determinación, que somos galegos!!
- A nós ninguén nos amarga un plan!!
- Se imos á praia... imos á praia! Aínda que sexa con chaqueta! E se nos bañamos sempre dicimos:
- Está boísima!!!
- E se a cousa se pon fea.... Comida, merenda e cea!!!
- E se alguén se pon un pouco pochiño... cen visitas ó día, que non collen na habitación, e como novo!!!
- Como di o meu Paco: "Se non me preocupa viaxar no espazo, nunha bola enorme, a miles de quilómetros por segundo, entre meteoritos e lixo espacial, voume preocupar polo demais?"
- Que profundo!
- Aquí todos somos profundos, filla...
- Uns máis que outros...
- Tanta preocupación, tanta preocupación... - e a xente seguirá coñecéndose, namorándose... Seguirá abrazándose, quedando, rindo...
Porque os galegos sabemos-, que este é o mellor dous mil trece das nosas vidas...
- Non hai outro....
- E iso fainos gozar máis da vida, da xente, dos amigos... Así que saiamos aí fóra, gocemos de todo o que temos... E vivamos. Vivamos. Vivamos como galegos!!!
- Ai, como chove!
- A que está caendo!!
- Sabedes que vos digo? Que se chove... que chova!!!
lunes, 7 de octubre de 2013
...siempre quedan rescoldos
Me llama la atención las veces que la vida me sorprende en el vivir diario haciendo que me detenga un instante y reflexione una vez más sobre los pasos dados, los amores vividos, las ilusiones perdidas, las experiencias acumuladas... y es como si.... pretendiese evaluarlas de nuevo preguntándome por qué no ha podido ser de otra manera, dónde me he equivocado...
... Y me ha vuelto a pasar la semana pasada. Estaba en clase de lengua con mis alumnos de 6º. El ejercicio que estábamos trabajando consistía en buscar el significado de algunas palabras, un sinónimo y un antónimo. Y le llega el turno a "rescoldo". Me sorprendo porque no saben lo que significa, ¡no saben lo que es un rescoldo!
Significado: Brasa pequeña que se conserva entre la ceniza. Antaño el fuego era un elemento muy común en todas las casas, pues se hacía la comida en la lumbre, en la chimenea que solía haber en la cocina. Resto de un sentimiento.
... En realidad, me detengo a pensarlo... ¡tampoco tienen por qué saberlo! pues quizá nunca han visto uno, ... por tanto, esa imagen del fuego incandescente que con el tiempo en calma se va apagando poco a poco, lentamente, hasta convertirse en rescoldos y luego en cenizas, no forma parte de su imaginario personal. Y ... ni que decir tiene que si no funciona como imagen real menos como metáfora de sentimiento alguno. ¡Qué difícil es explicar las cosas a otros cuando no hay experiencias previas!!!!. Y, sin embargo, qué fácil resulta detener el tiempo en esos fuegos pasados y deleitarse una vez más en el sentimiento vivido.
Si, siempre quedan rescoldos, y a vida me sorprende de vez en cuando removiendo las cenizas y avivando los rescoldos, pero son rescoldos del agradecimiento, de la ilusión, de la sinceridad, del cariño, del respeto, ... esos que, cuando se avive el fuego de nuevo resurja con él la llama del sentimiento limpio, puro, transparente, sincero, auténtico...
Ciertamente, qué maravilla de sabiduría popular condensada en refranero español... porque bien cierto es... "Donde hubo fuego siempre quedan rescoldos"... y yo me atrevo a decir más... ¡benditos rescoldos que no permiten que el fuego se apague!!!
domingo, 6 de octubre de 2013
Por un beso...
¡¡¡Ummmm!!!. ¡¡¡Me encanta esta escultura!!!
Quizá muchos penséis que es muy simple, que realmente no conlleva excesivo trabajo por parte del escultor. Tampoco es muy grande en su tamaño real, 58.4 cm de alto. Y la materia dista mucho de ser "noble", se trata de un bloque de piedra calcárea en la que, ni siquiera el color le acompaña. Pero ... ¿Qué queréis? ¡Me encanta!
Se trata nada más y nada menos que de dos figuras abrazadas (algo obvio, por otra parte), que se besan.
Lo que me encandila de ella es la sencillez y a su vez la fuerza del mensaje que transmite. El título dice mucho "El beso". Y es que el beso, un beso real, un beso con sentimiento, produce algo así como una unión total con la otra persona. ¿Tuvo Brancusi aquí algo más que su intención de volver a los orígenes, al arte primitivo, a la escultura prehistórica? ¿O tuvo la intuición de volver al origen de las cosas, a la sencillez de los sentimientos expresados en toda su pureza y libertad?
Algunos críticos de la obra comentan que en este trabajo no hay sentimiento, no hay pasión, no hay amor ni romanticismo, que representa dos personas que se besan pero sin más, por el simple placer de hacerlo. A mi pobre entender, esta obra sencilla está cargada de fuerza simbólica, de expresividad. Quizá no sea la intención del autor pero yo veo en ella la expresión del amor verdadero donde dos cuerpos se funden en uno mismo (el mismo bloque de piedra). Así, en toda su sencillez y ... en toda su grandeza. Una obra para hacer pensar, sin duda, a cualquier espectador que se detenga ante ella, sobre la esencia del amor, del abrazo, del beso. Es como si nos quisiera decir, olvidémonos de lo superficial, de los adornos, de las florituras... quedémonos con lo esencial, lo original, lo auténtico. Por último, mi mirada se detiene en los brazos que se prolongan alrededor del bloque de piedra hasta rodear ambos cuerpos y unirlos en un abrazo. Así, en perfecto equilibrio, en situación de igualdad.
Esta obra me hace conectar con las palabras que sobre el abrazo, escribe Laín Entralgo en su libro "Teoría y realidad del otro". Transcribo: "Quienes amistosamente se abrazan ¿demuestran o simbolizan con ese acto un deseo inconsciente de ocupar el espacio del otro? En modo alguno. Mirado desde el punto de vista esencial y simbólico, quien abraza muestra estar deseando que su lugar en el mundo -su espacio más propio, el espacio de su cuerpo- se halle en contacto con el lugar del otro. Como el verso de Rilke: "sólo donde tú estás nace un lugar", o sea, sólo donde está tu persona hay para mí un espacio habitable. Porque, como afirma de nuevo Rilke, "Los amantes incesantemente producen, el uno para el otro, espacio, anchura y libertad"
Pero otro día hablaremos de abrazos, ... también de miradas.... y de sonrisas
Ahora, retomando el beso me gustaría despedirme hoy con esta rima de nuestro gran poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer:
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso...¡Yo no sé
qué te diera por un beso!
sábado, 28 de septiembre de 2013
Hogar...dulce hogar
¿Es la casa un hogar? o ... cuando una casa se transforma en hogar.
Una vez leí un pequeño libro que se titulaba "La intimidad". No recuerdo el autor, pero me pareció interesante el significado simbólico que proponía para cada parte de la casa, hasta el punto de que intenté hacer un pequeño proyecto artístico con uno de mis grupos de alumnos.
El fragmento dice lo siguiente:
"La casa es el escenario donde se desarrolla la vida familiar. ENTRAR EN NUESTRA CASA ES ENTRAR EN LA INTIMIDAD DE LOS NUESTROS. La casa nos acoge frente a la extrañeza y la agresividad de lo de fuera. La casa se nos manifiesta como lo definitivo, lo permanente; en los demás sitios, en cambio, estamos de paso, aunque nuestra estancia pueda ser más o menos duradera, siempre es un paréntesis que hay que cerrar volviendo a casa. NUESTRA CASA ES UNA PROLONGACIÓN DE NUESTRO YO; en ella están plasmadas materialmente muchas elecciones, ilusiones, deseos que son parte importante de nuestro itinerario biográfico. Los libros de una estantería nuestra no son unos libros cualquiera, sino que han sido entresacados de entre miles, llevan la marea de nuestras preferencias intelectuales. Los cuadros, con quienes mantenemos una relación estética anuncian también nuestros gustos artísticos muy concretos. El diseño de los muebles atestiguan si nuestra personalidad es sencilla o barroca, elegante o vulgar; y así podríamos ir hablando del lenguaje de las telas y de los tapizados, de las alfombras, de los objetos decorativos: todo está diciendo algo de nosotros. Por eso, ENTRAR EN EL HOGAR ES ENTRAR EN NOSOTROS MISMOS".
A mi me gusta añadir, PERMITIR ENTRAR EN NUESTRO HOGAR ES OFRECER CONFIANZA, COMPARTIR INTIMIDAD.
En una conversación mantenida con un conocido que se acababa de cambiar de casa me dijo.... "¡Ufff, esta casa todavía no es un hogar!"
Y es verdad, una casa no se transforma en hogar hasta que la haces tuya, te familiarizas con ella, te sientes a gusto en su interior, te da seguridad y a la vez te procura refugio, ... El hogar es donde eres más tú mismo, donde aflora el verdadero ser, el de andar en zapatillas...Y si en ese hogar no habita solamente un "yo" sino que está acompañado por un "tú" que se transforma en "nosotros" el hogar se convierte en la morada de la felicidad por excelencia, donde el tocar el "cielo con los dedos" forma parte de la cotidianidad de la vida.
Hablando de estos temas una vez alguien me preguntó "¿Cómo es tu hogar?" (evidentemente, hablando en sentido metafórico, refiriéndose a,... quizás, mi interior). No os voy a decir aquí cómo percibo yo "mi hogar", pero sí me gustaría compartir una aproximación a lo que me gustaría que fuera. Allá voy:
Mi hogar sería algo así como...
Un lugar con mucha luz, con ventanales grandes, bien abiertos para que pueda entrar el sol, el aire, la luz, la vida...
Un lugar acogedor, cálido, silencioso pero con "hilo musical" en armonía con mi vida,
un lugar de confianza, de secretos y miradas que hablan más que las palabras,
un lugar de reciprocidad, de encuentro.
Un alto en el camino donde llegar y descansar, recuperar fuerzas y seguir caminando.
Un espejo que refleja la paz y la armonía interior de las personas que en ella habitan.
Un fuego para calentar el corazón destruyendo el rencor,
una música para relajar el espíritu, una balada romántica susurrada en el oído del alma.
Una mesa preparada con la sencillez del cariño sincero y el regusto del manjar condimentado con las especias de la paciencia y la dulzura.
Si, mi hogar será aquel donde todos los que lleguen serán bienvenidos y puedan exclamar en la intimidad de su corazón, ... "hogar, dulce hogar" porque así lo sienten aunque estén de paso. Si, ese quiero que sea mi hogar.
Que ¿cuándo será realidad? Ummmm.... muy posiblemente en la morada eterna... mientras tanto....
domingo, 15 de septiembre de 2013
Cuando se me caen los ceros...
...a partir del punto!
Bueno pues ... aquí estoy de nuevo después de esta larga ausencia. ¡qué "malqueda" soy!!!
Antes de empezar con mis divagaciones quiero pedir disculpas a todos aquell@s que me siguen más o menos asiduamente porque durante todo el verano el blog estuvo prácticamente inactivo. Disculpadme, ha sido un verano de muchos cambios tanto externos como internos y he tenido que ajustar muchas cosas en mi vida. Ahora, en septiembre, las cosas vuelven casi a la normalidad, aunque ante una realidad distinta, nueva, atrayente pero exigente, ilusionada pero prudente...y, como dice el poeta, "caminante no hay camino, ... se hace camino al andar".
Pero no me quiero desviar del tema y me parece importante empezar este nuevo recorrido AGRADECIENDO, porque no puede ser de otra manera.
Durante este verano he tenido permanentemente una imagen en mi cabeza: la de la "riqueza", y una frase en mis labios que se repetía con cierta frecuencia, algunas veces dicha con cierto humor, otras con indignación: "se me caen los ceros a partir del punto". Intento explicarme: Todo empieza a principios de verano gozando de unos días del calor de la familia en Marbella, todo lujo y glamour a mi alrededor, pero ... ¿qué hago yo aquí? me preguntaba internamente una y otra vez, vamos, realmente como pez fuera del agua. Continuamente aparecían en las distintas conversaciones a lo largo del día "los ceros después de punto"... (y no hablo solamente de las unidades de millar, sino también de las de millón). Observando mi alrededor, estuviere donde estuviere, coches, apartamentos, yates, fiestas, reservados, mirase donde mirase, en mi imaginario personal sólo se representaba una y otra vez el símbolo del euro como el dólar en los ojos del tío Gilito en los cómics de cuando era niña, y le repetía al anfitrión de la casa que me acogía "..., esta gente puede gastarse en un minuto lo que yo gano en todo un año". Decididamente este pequeño espacio de tierra me viene grande,¡más que grande!. Yo pertenezco a otro mundo, el mundo pequeño... digamos... el que se mueve en las centenas y, en algunos casos, con mucho esfuerzo y un golpe de suerte, en las unidades de millar.
Pero, como decía arriba, mi verano ha sido un "verano de contrastes" y después del lujo de Marbella viajé a mi Galicia natal, a re-encontrarme conmigo misma; a re-ordenar mi yo más íntimo; a re-gustar la paz interior allí donde tiene su reino la exterior; a re-tornar a la sencillez allí donde lo sencillo es la vida misma, el tiempo de las estaciones y las cosechas, la importancia de las cosas del cada día; a re-orientar el encuentro personal con el tú y con el Tú.
Sí, cada paso que doy en mi vida estoy más convencida, pertenezco al mundo pequeño. Pequeño sí, pero inmensamente rico en sabiduría, en belleza, en cariño, en comprensión, en lealtad, en admiración, en superación diaria, en respeto hacia la otra persona, en compromiso... podría seguir...
Y en ese mundo hay algo de lo que sí puedo presumir y además, con mucho orgullo: de llegar en número más allá de las centenas de billón, ¡sí, incluso más!, (se le pueden añadir tantos ceros como creáis conveniente hasta llegar al infinito)... y aquí sí que no dejo caer ni uno, los conservo todos. Y ese algo es el AGRADECIMIENTO.
En estos dos meses de verano he podido sentir, hasta físicamente el cariño sincero, el apoyo incondicional y el respeto protector de los que me rodean y de los que sigo gozando cada día, infinitamente.
Los que me conocen saben que es un momento importante en mi camino y están ahí, y siguen ahí, con la prudencia y la distancia justa para no invadir mi espacio, pero siempre pendientes de cubrir mis necesidades cuando algo necesito... Y dejadme que os lo diga chic@s ¡me hacéis sentir tan pequeña... pero a la vez tan grande! Las dos cosas, pequeña y grande y no son incompatibles más bien en este momento se complementan a la perfección.
Me siento pequeña ante tantas muestras de cariño recibido, gestos de apoyo, palabras de ánimo... me asombro ante la cercanía de personas que nunca me hubiera esperado y, de igual manera, me sorprendo también de algunas otras con las que creía que podía contar y ... ¡no han estado a la al altura!. He vivido en experiencia propia aquello de "la amistad verdadera en los momentos difíciles se constata", esas personas que no solo permanecen sino que se activan y se ponen manos a la obra para facilitarte el camino en aras de que la caída sea menos dolorosa, para ayudar a levantarte si tropiezas ofreciendo su mano, para caminar contigo el trecho necesario para que te sientas segura, para enseñarte a interpretar las señales más difíciles, en fin, para estar simplemente ahí, cerca de ti, por si las necesitas... Este verano he vivido tal "ola" de generosidad y afecto que me siento abrumada cada vez que lo pienso... y ¡creedme! lo pienso con mucha frecuencia. ¡Y eso es lo que me hace sentir grande... la gratitud, el agradecimiento... y aquí es donde los millones de ceros se me pierden en el infinito y la palabra deja paso al silencio, un silencio "limitante" porque no hay palabra que pueda expresar el sentimiento profundo que llevo dentro. Y lo pienso una vez más, y quiero dejar constancia por escrito y públicamente de mi anhelo y preocupación... ¡Ojalá cuando cualquiera de estas personas me necesite, sepa estar a su lado y ser digna de llamarme amiga, hermana. ¡Me da miedo pensar no saber estar a la altura!
No, no necesito yates atracados en el puerto de Marbella de millones de euros, ni apartamentos de gran lujo de los que disfrutas pocos días al año, ni coches último modelo con las mejores prestaciones y más velocidad que te hacen sentir libre. Me bastan mis pies para seguir caminando, y "mi gente" para seguir amando.
Y esto va para vosotr@s familia y amig@s, os lo digo con mayúscula gritado a los cuatro vientos:
GRACIAS POR ESTAR AHÍ, POR VUESTRO CARIÑO Y APOYO.
GRACIAS POR PERMANECER.
OS QUIERO.
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